La inteligencia artificial podrá replicar procesos, modelos e incluso estilos, pero hay algo que seguirá siendo profundamente humano. En este artículo, Xavier Marcet reflexiona sobre por qué la verdadera ventaja competitiva del futuro no estará en la tecnología, sino en la autenticidad, el criterio, el talento y la capacidad de pensar más allá de los algoritmos. Una invitación a poner a las personas, y no a las máquinas, en el centro del futuro.

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