La Reina Roja, ese frio y estricto personaje que creara Lewis Carroll en su libro “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”, nos dispara una frase impactante:
“Aquí, como ves, se necesita correr a todo lo que da para permanecer en el mismo lugar. Si quieres llegar a otra parte, tienes que correr por lo menos dos veces más rápido.”
Alicia y la Reina están corriendo en un tablero de ajedrez, que simboliza un mundo que se mueve con ellas. Si ellas van a la misma velocidad que el mundo, nunca avanzan. Para adelantarse, deben moverse más rápido que el contexto
Este libro, publicado en 1871, nos pone frente a los grandes interrogantes, oportunidades y opciones que plantea la Innovación:
- ¿Nos movemos para no quedarnos atrás de los demás?
- ¿Nos movemos para adelantarnos al contexto?
La innovación es la creatividad en acción, y como tal puede ser incremental o disruptiva. Puede implicar una mejora de diseño, de experiencia, de eficiencia, de usabilidad o estética. También puede representar un salto cuántico que abra nuevos horizontes y cree nuevas categorías. La innovación – incremental o disruptiva – debe ofrecer al menos tres características: Novedad, cambio y ventaja. Debe traer un nuevo aire: Novedad. Debe implicar una diferencia con lo anterior: Cambio. Debe implicar una mejora: Ventaja.
Muchas veces nos enfocamos en la adrenalina de la Novedad y el Cambio, y olvidamos que si la innovación no ofrece una ventaja sobre la opción anterior tal vez sea poco más que maquillaje.
Hay un aspecto no menor que habitualmente se olvida al momento de innovar. Para decidir dónde invertir nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y nuestros recursos, se analiza:
- Si el proyecto es deseable. El foco está en el destinatario de la innovación. ¿Es algo que quiere, que necesita, que espera o que prioriza? Si esto no verifica, es probable que debamos replantear los objetivos
- Si el proyecto es factible. Aquí las preguntas son básicamente ¿Tenemos los recursos económicos, humanos, técnicos y de tiempos para llegar a buen puerto? De no ser así, será imposible llegar a las metas y quedará solo en buenas intenciones
- Si el proyecto es rentable. Si nuestra propuesta es deseable y factible, pero no es rentable, es decir, si económicamente no es viable, muchas veces es necesario replantear los objetivos y reevaluar las decisiones.
Hay un aspecto más. No son tres, sino cuatro los espacios a estudiar. La cuarta característica – muchas veces soslayada pero definitivamente imprescindible – es:
- Si el proyecto es íntegro. ¿Nuestra propuesta es ética? ¿Se ajusta a nuestros valores? ¿Está alineada a nuestro propósito? ¿Es sostenible y sustentable?
Innovar con alma
Tal vez este sea el desafío mas grande en estos tiempos acelerados, de adrenalina permanente, y de inmediatez. Cómo evolucionar y mejorar no solo desde la eficacia y la eficiencia sino desde el sentido, el propósito y el legado.
Así como en español distinguimos entre el Ser y el Estar, es vital reconocer la diferencia entre la Presencia y la Esencia. Y claramente no tiene sentido la una sin la otra… pero no son lo mismo. Se trata de comprender qué hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos.
Cuando el mundo se cuestiona sobre la gobernanza de la IA, sobre los riesgos y oportunidades que nos presenta esta tecnología disruptiva, repensar la Innovación en clave de propósito se vuelve relevante.
No se trata de ser mas eficientes que una maquina o mas rápidos que un algoritmo, se trata de recuperar nuestro lugar en el mundo y ser definitivamente mas humanos. Se impone pensar en la segunda derivada de cada una de nuestras acciones y decisiones. No limitarnos a buscar la mejora incremental solo en términos de eficiencia, sino también en clave de Impacto.
Puede parecer inocente este planteo de innovar con alma. Pero no por ello es imposible. Y definitivamente es necesario. La mismísima Reina Roja ante la incredulidad de Alicia nos hablaba de creer en cosas imposibles. Nos animaba a insistir en soñar:
“¡Claro que te falta práctica! Cuando yo tenía tu edad, practicaba media hora al día. ¡Vaya, a veces he llegado a creer en hasta seis cosas imposibles antes del desayuno!”
Deseabilidad. Factibilidad. Rentabilidad. Integridad. Estas son las bases de la innovación con sentido y alma.


