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MaryTony Gallardo

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La mujer que se conoce a sí misma, lidera diferente

Por:

MaryTony Gallardo

El poder de la Conciencia y el Autoconocimiento.

Durante muchos años entendimos el liderazgo desde lo que una persona era capaz de hacer: tomar decisiones, alcanzar objetivos, dirigir equipos, resolver problemas, generar resultados.

Hoy creo que necesitamos agregar una pregunta:

¿Desde dónde hacemos lo que hacemos?

Porque podemos aprender estrategias, técnicas de negociación, modelos de gestión y herramientas de comunicación. Podemos tener posiciones importantes, dirigir empresas y construir carreras exitosas. Pero hay algo que ningún cargo ni conocimiento técnico puede hacer por nosotros: conocernos.

Y para mí, ahí comienza una forma distinta de liderazgo que nos permite conectar con mayor profundidad.

El autoconocimiento suele relacionarse con el desarrollo personal, pero pocas veces dimensionamos su impacto en el mundo profesional. La manera en que reaccionamos ante la presión, enfrentamos un conflicto, recibimos una crítica, ponemos límites, tomamos decisiones o nos relacionamos con nuestro equipo tiene mucho que ver con quiénes somos, con nuestra historia y con los patrones que hemos aprendido a lo largo de la vida.

Por eso estoy convencida de algo:

Cuando una persona se conoce mejor, lidera mejor.

Y cuando hablamos de mujeres, esta conversación adquiere una profundidad particular.

Durante generaciones, muchas mujeres aprendimos —de maneras distintas y en contextos diferentes— a cumplir expectativas sobre cómo debíamos comportarnos, relacionarnos, cuidar, producir, demostrar capacidad o cumplir múltiples roles.

Algunas aprendieron a ser fuertes.
Otras, a complacer.
Algunas, a hacerse cargo de todo.
Otras, a no incomodar.
A demostrar que podían solas.
A exigirse más.
A callar para evitar conflicto.
O, por el contrario, a desarrollar una enorme capacidad para resolver.

Ninguna de estas respuestas es necesariamente buena o mala.

Lo importante es preguntarnos:

¿Esto que hago hoy lo estoy eligiendo conscientemente o simplemente lo aprendí y lo estoy repitiendo?

Esa pregunta puede cambiar nuestra manera de vivir y también nuestra manera de liderar.

Gran parte de nuestra vida transcurre en automático.

Ante determinadas situaciones reaccionamos casi de inmediato porque nuestro cerebro reconoce patrones conocidos y utiliza respuestas que alguna vez aprendimos. El problema aparece cuando aquello que en algún momento nos ayudó deja de ser útil, pero seguimos repitiéndolo.

La mujer que necesita tener todo bajo control quizá desarrolló una extraordinaria capacidad de organización, pero también puede tener dificultad para delegar.

La mujer que aprendió a evitar el conflicto quizá sea empática y conciliadora, pero puede postergar conversaciones necesarias.

La que aprendió a demostrar constantemente su capacidad puede alcanzar grandes resultados y, al mismo tiempo, vivir bajo una exigencia permanente.

Nuestra mayor fortaleza, cuando opera sin conciencia, también puede convertirse en nuestra limitación.

Por eso conocernos no significa cambiar quiénes somos.

Significa tener la libertad de elegir quién queremos ser frente a cada circunstancia.

Ahí está, para mí, una de las grandes diferencias entre reaccionar y responder.

Reaccionar es permitir que el patrón decida por mí.

Responder implica reconocer lo que pienso, observar lo que siento, comprender lo que se activa dentro de mí y entonces elegir de manera consciente, qué hacer con ello.

Eso es conciencia aplicada a la vida real.

La mirada femenina no necesita imitar para tener valor

El Foro de Mujeres y Negocios propone precisamente ampliar la conversación sobre liderazgo, integrando la lógica y la estrategia empresarial con la inteligencia emocional, la empatía, la conciencia y el propósito. 

No necesitamos decidir qué forma de liderazgo es mejor.

Necesitamos ampliar nuestro repertorio.

La sensibilidad puede convivir con la firmeza.
La intuición con el análisis.
La empatía con los límites.
La vulnerabilidad con la fortaleza.
El corazón con la estrategia.

Durante mucho tiempo pudimos interpretar algunas de estas características como opuestas. Hoy podemos comenzar a entenderlas como complementarias.

Una mujer no necesita dejar de ser sensible para dirigir con firmeza. Tampoco necesita endurecerse para demostrar capacidad.

Necesita conocerse lo suficiente para saber qué parte de sí necesita poner al frente en cada momento.

Porque liderar conscientemente no significa reaccionar siempre igual. Significa ampliar nuestra capacidad de respuesta.

Hay una razón por la que el autoconocimiento tiene impacto más allá de nosotros mismos.

Una líder que aprende a reconocer sus emociones cambia la manera en que enfrenta una crisis. Una mujer que identifica sus patrones modifica la forma en que se comunica. Una persona que reconoce sus fortalezas y sus límites construye relaciones diferentes.

Y cuando cambia la persona, cambia también la manera en que dirige, vende, negocia, colabora, resuelve y transforma.

Por eso el liderazgo consciente no comienza afuera.

Comienza dentro.

El próximo 3 de noviembre, el Foro de Mujeres y Negocios reunirá en Guadalajara a empresarias, directivas, ejecutivas y líderes de proyectos para conversar precisamente sobre liderazgo, estrategia, inteligencia emocional, propósito y legado.

Tendré el privilegio de participar con un taller experiencial sobre “La mirada femenina, las emociones y el poder de la conciencia”, explorando cómo aquello que sucede dentro de nosotras termina reflejándose en nuestras decisiones, relaciones y manera de ejercer el liderazgo. 

Porque quizá el siguiente nivel del liderazgo femenino no consiste solamente en llegar a más lugares.

Quizá consiste también en preguntarnos quién está llegando a ellos.

No solo qué empresa queremos construir.
No solo qué resultados queremos alcanzar.
No solo qué legado queremos dejar.

¿En qué mujer necesitamos convertirnos para hacerlo?

Porque podemos aprender muchas herramientas para dirigir a otros.

Pero existe una que antecede a todas:

aprender a dirigirnos a nosotras mismas.

Y para hacerlo, primero tenemos que conocernos.

“A mayor conciencia, mayor capacidad de respuesta.”

Porque antes de aprender a dirigir a otros, necesitamos aprender a dirigirnos a nosotras mismas.

MaryTony Gallardo

MaryTony Gallardo

Asesora y Conferencista. Impulso a personas y organizaciones a descubrir el poder del autoconocimiento, creando experiencias que transforman, integrando el SER con el HACER. Seguros, Fianzas y Desarrollo Humano.

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