Myriam Clérici
En esta primera entrega en la sección VOCES, conversamos con Myriam Clérici, presidenta de IAPSER Seguros, una referente del sector asegurador en la región y cuya trayectoria combina convicción, sensibilidad y una mirada profundamente humana del negocio. Llegada casi por casualidad al mundo del seguro, hoy lo define como una verdadera herramienta de transformación social cuando se piensa y se gestiona con propósito.
A lo largo de la entrevista, Myriam reflexiona sobre las decisiones difíciles que marcan una carrera, los aprendizajes que nacen del error, los mitos que aún persisten en la industria y las tendencias que están redefiniendo el seguro en los próximos años. Con una visión clara sobre liderazgo, tecnología, diversidad y personas, comparte también los hábitos y valores que la acompañan en su día a día.
Una conversación honesta e inspiradora que invita a repensar el rol del seguro, del liderazgo y de quienes lo ejercen, poniendo a las personas —siempre— en el centro.
En una frase: ¿qué te trajo hasta el mundo del seguro… y qué te mantiene aquí hoy?
Llegué casi por casualidad, y me quedé y me mantengo por convicción: el seguro cambia realidades cuando está bien pensado y bien gestionado. Es una herramienta de transformación social.
¿Cuál ha sido la decisión profesional más difícil que tomaste y qué aprendiste de ella?
Decir que no a espacios donde ya no podía crecer ni aportar. Aprendí que cuidarse profesionalmente también es liderazgo.
¿Qué mito o tópico sobre el seguro te gustaría desterrar para siempre?
Que es un sector rígido y conservador: el seguro es profundamente innovador cuando se anima a poner a las personas en el centro.
¿Qué tendencia crees que va a redefinir la industria aseguradora en los próximos 2 o 3 años?
La combinación de tecnología (IA y datos) con una mirada más humana, preventiva y personalizada del riesgo.
¿Qué habilidad (humana o técnica) consideras imprescindible para liderar hoy en seguros?
La capacidad de escuchar y tomar decisiones en contextos complejos, sin perder la empatía ni el rumbo.
Cuéntanos un error que te haya hecho mejor profesional (sin necesidad de dar detalles sensibles).
Hubo un momento en el que me di cuenta de que algo no había salido como debía después de haber tomado una decisión de gestión. No fue inmediato; primero apareció una incomodidad silenciosa, esa sensación de que algo se me había escapado de las manos. Cuando lo confirmé, sentí un nudo en el pecho. No por el error en sí, sino por lo que significaba para mí.
Durante mucho tiempo crecí creyendo que equivocarse no era una opción. Por eso aceptar que había errado fue tan difícil. Pero en ese proceso entendí algo fundamental: errar también es humano, y a veces inevitable, incluso cuando hay compromiso y buena intención.
Detenerme, asumirlo y mirarlo de frente me permitió transformar ese error en aprendizaje. Me enseñó a ser más cuidadosa, más consciente y más honesta conmigo misma. Aprendí que el verdadero crecimiento no está en evitar el error a toda costa, sino en reconocerlo, aprender y seguir adelante con más responsabilidad.
Hoy sé que ese error fue parte del camino en mi carrera porque errar puede ser, pero elegir qué hacemos después de errar es lo que realmente nos define.
¿Has abrazado alguna causa a nivel personal (social, salud, clima, inclusión, longevidad…)? ¿Cuál y cómo la conectas con tu trabajo?
Sí: la equidad de género y la diversidad. Las conecto con la construcción de organizaciones más justas y representativas, pero también más eficientes y sostenibles. En el mercado asegurador, donde la confianza, la gestión del riesgo y la cercanía con las personas son centrales, la diversidad de miradas fortalece la toma de decisiones, mejora la comprensión de los distintos perfiles de asegurados y eleva la calidad del servicio.
Impulsar la equidad no es solo una cuestión de valores, sino una estrategia que aporta innovación, solidez institucional y una mayor capacidad de adaptación a los cambios del sector.
¿Qué hábito personal (rutina, lectura, deporte, silencio, agenda…) te ayuda a rendir y a mantener perspectiva?
Hay hábitos sencillos que se convirtieron en refugio en mi día a día. La lectura me acompaña cuando busco silencio y claridad; caminar me ordena por dentro, como si cada paso acomodara también mis pensamientos; y la música me envuelve en esos momentos en los que necesito sentir antes de seguir adelante.
No son grandes rituales, pero necesarios. En ellos encuentro equilibrio, perspectiva y una calma serena que me permite volver a lo que hago con mayor presencia, conciencia y autenticidad.
Un consejo breve para alguien que empieza su carrera en el sector asegurador.
Aprendé el negocio, pero no pierdas la curiosidad ni la sensibilidad: el seguro trata, ante todo, de personas.
Para terminar: ¿qué te gustaría que dijeran de ti el día que dejes tu responsabilidad actual: “Fue alguien que…”?
Fue alguien que abrió caminos, formó equipos con compromiso y con el objetivo de dejar todo mejor de como lo encontró.