La longevidad de la población provocará importantes cambios en el empleo y en los hábitos de consumo de productos y servicios.
La industria aseguradora también deberá cambiar sus previsiones y productos para adaptarse a los cambios.
Según el reciente estudio de Our Life Plan, plataforma especializada en información sobre jubilación del Reino Unido, la esperanza de vida media en 2050 será de 90 años, ocho años más que la actual, en la mayoría de los países desarrollados. Una previsión que tiene en cuenta el impacto que la pandemia sanitaria mundial del Covid ha tenido hasta ahora. La longevidad de la población tendrá repercusiones claras no sólo sobre los gastos de las administraciones públicas en materia de sanidad y pensiones, si no también sobre las políticas de empleo, la organización de las empresas y los hábitos de consumo, especialmente de productos, ocio y, como no, de servicios, entre ellos las demandas a cualquier producto asegurador.
Margarita Álvarez, fundadora y directora general del Observatorio de Innovación en el Empleo y la Educación (OIEE) destaca que la longevidad viene marcada en un 20% por componentes genéticos de la persona, “pero en un 80% depende de condicionantes ambientales, condiciones de vida o alimentación, entre otros”.
Longevidad, empleo, empresas y servicios
En su opinión es evidente que esa longevidad afectará de forma directa al empleo –“será difícil mantener la edad de jubilación a los 65 años”-; en las organizaciones empresariales –“que deberán atender planes de formación continua de sus trabajadores”-; en los hábitos de consumo de productos, servicios y ocio; “y en la valoración de lo que es prioritario para el bienestar y la felicidad de los ciudadanos”
Para Margarita Álvarez, salud y felicidad siempre van unidas “porque para tener salud es necesario tener de forma frecuente actitudes y sentimientos positivos”. La definida como curva de la felicidad de las personas, en relación con el devenir de su vida, alcanza uno de los valores más altos a partir de los 48 años “cuando las presiones de la familia, los hijos, y las profesionales empiezan a bajar. Es entonces cuando se da más valor a las pequeñas cosas, crece la voluntad de dejar huella y se valoran las relaciones sociales estables y de calidad”.
Preparar la respuesta
Las administraciones públicas, el sector productivo y los servicios, entre ellos los que corresponden a la industria aseguradora, deben planificar ahora la respuesta necesaria a las expectativas de esperanza de vida de las próximas décadas. Es más que probable que los sistemas de pensiones sufran tensiones importantes que habrá que paliar con alternativas que no sólo dependan de los presupuestos de los estados; de la misma manera que se demanden productos aseguradores que ofrezcan una cobertura global a las necesidades de colectivos que vivirán casi una década más que la media actual y que espera hacerlo con una calidad de vida justa y aceptable, en la línea del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 3 aprobado por la ONU en 2015.

Margarita Álvarez. Su carrera ha estado ligada a puestos de alta dirección en multinacionales. Estuvo vinculada durante 15 años a Coca-Cola, donde desempeñó varios cargos como adjunta al presidente, experiental marketing manager y presidenta del Instituto Coca-Cola de la Felicidad.
Como responsable de Thought Leadership a nivel mundial del Grupo Adecco, lideró la estrategia de reputación de 62 países. Es patrona de la Fundación Adecco y directora de Marketing y Comunicación Iberia y Latinoamérica. Fue la ponente de “El Seguro y el Bienestar” en la I Cumbre Iberoamericana-El Seguro en la Agenda 2030 y su reto fue dar respuesta a ¿Qué cambios traerá la longevidad y la mayor expectativa, extensión y calidad de vida?.
